El Grupo Cántico nace junto a la revista que le da nombre en Córdoba en 1947. Fundado por un grupo de poetas que sentían y escribían en una ciudad castigada por una sangrienta represión a causa de la Guerra Civil, fueron unos años en los que la vida cultural de España se detuvo.
RICARDO MOLINA
Nacido en Puente Genil en 1917. Poeta con una gran cultura clásica y moderna, sus preferencias se inclinan hacia los autores franceses, Claudel, Gide, Peguy, Passolini, Lanza del Vasto. Su primer libro, El Río de los Angeles, se publicó en 1945. Elegías de Sandua (1948), su mejor obra, fue accésit del Premio Adonais. En 1949, con Corimbo fue Premio Adonais. Publicó Elegía de Medina Azahara en 1957. El flamenco tuvo en él uno de sus mayores baluartes, y junto a Antonio Mairena publicó un famoso estudio. Muere en 1968, hasta 1982 su obra no es recogida y publicada en Obra poética y completa (Editorial Anaquel, Granada).
Ricardo Molina y el cantaor Antonio Mairena
JUAN BERNIER
Juan Bernier Bernier (La Carlota, 1911 – Córdoba, 1989), escritor español, pertenciente al Grupo Cántico.Durante la Guerra Civil no puso su pluma al servicio ideológico de ningún bando, superando la criba que acabó con la vida en 1936 de los poetas cordobeses Juan Ugart, “exageradamente falangista”, y de José María Alvariño, reconocido amigo de Federico García Lorca y asociado al comunismo. Fue cofundador de Ardor, en la que colaboraba Ricardo Molina, aunque se le conoce más como uno de los miembros fundadores (con Pablo García Baena y el citado Molina) de la revista de poesía Cántico en el año 1947, grupo con el que compartía la idea de otorgar la primacía a la estética antes que al «mensaje». Sus poemas se caracterizan por la riqueza expresiva y sensorial. Sostuvo una gran pasión por la arqueología y su amada ciudad de Córdoba. Escribió un duro Diario en se definía muy bien a sí mismo y descubría su faceta más desconocida, la de homosexual, así como el deseo de hacerla pública, lo que se frustró por el contexto de la Córdoba de entreguerras, que por una parte ensalzaba la labor de los autores de Cántico y, por otra, la repudiaba. Dicho diario fue entregado por Bernier aún en vida de este a su amigo Antonio Ramos, por entonces director de Diario Córdoba y éste transcribió algunos capítulos en el periódico.Sus principales obras son Aquí en la tierra (1948), Una voz cualquiera (1959), Poesía en seis tiempos (1977), En el pozo del yo (1982) y Los muertos (1986).
PABLO GARCÍA BAENA
Asistió de niño al colegio Hermanos López Diéguez, en cuyo patio lo recuerda una lápida, y cursó el bachillerato en el colegio Francés, con los Maristas y en el colegio de la Asunción. Estudió pintura e historia del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, donde amistó con el pintor Ginés Liébana. A los 14 años leía ya a san Juan de la Cruz. Empieza a frecuentar la Biblioteca Provincial, donde conoce al también poeta Juan Bernier, quien le descubrió a Marcel Proust, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén y sobre todo Luis Cernuda. Empieza a publicar en la prensa local con poemas y dibujos, firmadoa a veces con una E mayúscula o con el seudónimo Luis de Cárdenas, en Caracola, en El Español y en La Estafeta Literaria. En el año 42 estrenó en Córdoba una versión teatral de cuatro poemas de San Juan de la Cruz. Rumor oculto, su primer poemario, apareció en la revista Fantasía en enero de 1946. En 1947 él y su amigo Ricardo Molina concurrieron al Premio Adonáis de poesía, sin éxito, por lo cual decidieron crear su propia revista junto con los poetas Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana: Cántico (Córdoba, 1947-1949 y 1954-1957), que será una de las más importantes de la Posguerra española. Estos autores serán conocidos desde entonces como Grupo Cántico.Cántico reivindicaba una mayor exigencia formal y estética y una mayor sensualidad, y enlazaba con la poesía de la Generación del 27, en especial con Luis Cernuda; barroca, exaltada y vitalista, su poesía influyó entre las generaciones más jóvenes sirviendo de puente entre los Novísimos y la Generación del 27. Entre Óleo, de 1958, y Almoneda (1971), sostuvo un largo silencio poético, roto ya definitivamente tras este último libro. 1964, junto con otros amigos, viajó por la Costa Azul francesa, la Riviera italiana, Milán, Florencia, Venecia, Roma, Nápoles, Capri, Atenas, Delfos, Athos, El Cairo y Alejandría. También hizo viajes ocasionales a Florida y Nueva York. A su vuelta en 1965 fijó su residencia primero en Torremolinos y finalmente en Benalmádena (Málaga), donde residió trabajando como anticuario hasta el año 2004 en que volvió a Córdoba. Es colaborador de distintos diarios nacionales y realiza lecturas y conferencias en los centros culturales españoles.En 1984 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Fue declarado Hijo Predilecto de Andalucía en 1988, y Premio Andalucía de las Letras en 1992. Recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba en 1984, y de
la Provincia de Málaga en 2004. Actualmente es miembro de la Comisión Asesora del Centro Andaluz de las Letras del que es director. Su poesía posee un acento gongorino y sensualidad, e incluye la temática religiosa de los ritos y las procesiones. Su obra poética hasta la fecha se halla reunida en Poesía completa (1940-1997) (Madrid, Visor, 1998).
MARIO LÓPEZ
Mario López (Bujalance, Córdoba, 1 de agosto 1918 – 1 de abril 2003), poeta y pintor español perteneciente al Grupo Cántico.Tras realizar los primeros estudios en Bujalance, marchó a Madrid, donde ingresó en el Instituto Escuela de la Institución Libre de Enseñanza. En 1942 entró en contacto con los poetas con los que más tarde, en 1947, fundaría la revista cordobesa de poesía Cántico, aún cuando se estima que su inclusión en el grupo no obedeció tanto a razones estéticas y temáticas como de amistad personal con sus integrantes. Es autor de una decena de libros, entre los que destacan Garganta y corazón del sur, su primera obra, publicada en 1951, así como Universo de pueblo (1960), Siete canciones (1968), Del campo y soledades (1968), Antología poética (1968), Cal muerta, cielo vivo (1969), Universo de pueblo. Poesía 1947-1979 (1979), Museo simbólico (1982) y Antología poética de Bujalance (1985). También los cuadernos poéticos El alarife (1981), Memoria de Málaga (1992) y Versos a María del Valle (1992). Es autor también de las antologías Córdoba en la poesía (1979) y Fuentes de Córdoba (1987).Eligió desarrollar su actividad literaria y cultural en su pueblo natal de Bujalance. Allí fundó los Cuadernos de Arte, Historia y Literatura en 1958 y organizó los Juegos Florales de Primavera. Dio nombre al Premio Nacional de Poesía “Mario López”.
La Diputación de Córdoba reunió toda su lírica en el volumen Poesía.Colaboró en las más prestigiosas publicaciones literarias españolas y fue miembro de número de la Real Academia de Córdoba. Ha recibido numerosos homenajes y premios; como muestra, el Internacional de Poesía del Círculo de Escritores Iberoamericanos de Nueva York en 1963 o el de Andalucía de las Letras en su apartado de poesía, en 1997.
JULIO AUMENTE
Nacido en Córdoba en 1924. Su sentido de fina ironía y el empleo de un lenguaje más coloquial y directo, más una personalidad bien definida: un refinamiento de puntos de vistas y un aire suficiente de quien está de vuelta, al comprender que no era indispensable ni urgente seguir las corrientes de la moda dentro de la poesía, es lo que este cordobés a porta al grupo Cántico. Entre sus obras: El aire que no vuelve (1955), Los silencios (1958), Por la pendiente obscura (1982), La antesala (1983), De los príncipes (1990).Fue el poeta más independiente del grupo, el más remiso y el último en publicar, y le interesaba más la vida que la literatura; de ahí el carácter experiencial y vivencial de su lírica. Nunca mitificó la poesía y poseía una excelente faceta desconocida, la de pintor. Entre sus amigos destacaban Pablo García Baena, al que conoció desde la misma escuela, y el psiquiatra y ensayista Carlos Castilla del Pino. Su casa cordobesa, cuidada por su hermana, estaba llena de plantas, cuadros y flores; cuando se lee su poema “La vita non á senso…” se entra en un mundo de lujo y artificio, que es el suyo. Es la obra de uno de los grandes poetas de la sensualidad y la imaginación.Su trayectoria poética comienza en El aire que no vuelve, un libro entre clásico y modernista, con abundancia de sonetos y metros alejandrinos, endecasílabos y eneasílabos. En estos versos habla de Córdoba y de sus iglesias, la Mezquita-Catedral, envuelto todo ello en una atmósfera suntuaria. En Los silencios hay cierto influjo de la poesía de Vicente Aleixandre y de Luis Cernuda. En El aire que no vuelve se encuentran varios tipos de poemas, unos que poseen una especie de belleza fría o estática y otros que son más vividos, fruto de una experiencia vivida, real. Desde 1958 hay un mutismo total en su poesía. Es la época de la eclosión de la poesía social. Julio Aumente, como el resto de los integrantes de Cántico, sufre de un silencio majestuoso. Por la pendiente oscura, fechado en 1947 y 1965, recoge textos de sus comienzos poéticos, coetáneos de sus dos libros anteriores. Formalmente siguen abundando alejandrinos y endecasílabos, composiciones en verso blanco y verso libre. El tema que trata abundantemente es el del amor terminado, perdido. Evoca el paso del tiempo, el amor a la belleza. En La antesala los críticos vieron el gongorino paladeo de las palabras, la ironía de Manuel Machado y la nostalgia de Juan Ramón Jiménez aunándose en un modo expresivo y muy personal. Aumente introduce en sus poemas elementos coloquiales, banales. Aparece el humor. El canto de las arpías significa en cierta medida la ruptura con los miembros de Cántico.


Escrito por Emilio Luque